martes, 24 de enero de 2017



El meandro de Chodes 

Villanueva de Jalón 



Sábado, 21 de enero








Días fríos y nivosos no presagiaban un sábado casi caluroso. Un sol tibio nos acompañó al principio de la mañana. El café, reconfortante, con charradica y dulces -bueno, algún bocadillo y vino-, en el albergue de Morata de Jalón. Desde aquí, iniciamos el camino de una agradable excursión por la ribera del Jalón.









El camino, ascendente, sigue en paralelo a la vía del tren, al río y las huertas. A medida que nos vamos acercando hacia el meandro, el camino-senda discurre al lado de curiosas formaciones y altas paredes calcáreas propicias para la escalada. Al otro lado, mirando al río, se alzan los restos de una torre cuadrada que se asoma sobre el precipicio. Es el castillo de Chodes, a cuyos pies están los escasos restos de las casas del antiguo pueblo. Pasamos el río por la estación de aforo, donde se toman mediciones de caudales, que diría C., para rodear el meandro.
















Estamos junto al estacionamiento y la vía que cruza el monte a través de un túnel. Antes de seguir, tenemos dos espectáculos gratuitos: una demostración-exhibición de escalada y el paso de un largo tren de mercancías cargado con vehículos 'Seat', que hace temblar el suelo bajo nuestros pies. En esta zona están las paredes, tal vez,  más atractivas para escalar, soleadas y resguardadas del viento. Todo el entorno es conocido como las torcas, hundimientos del terreno generados por la erosión del río sobre la roca caliza. 













Tomamos la senda que sale a nuestra derecha paralela al río. De trecho en trecho hay aficionados escalando. Cruzamos una amplia chopera; luego, el espacio deja paso a viejos bancales que guardan algunos almendros. Llegamos a la otra boca del túnel. Curioso: ahora pasa un cercanías. De regreso, M., inquieto, no le importaría subir a lo alto del monte, donde se encuentran los restos de una necrópolis tardorromana. Bueno, lo que queremos es comer.









Continuamos por el camino de las Torcas hasta Chodes. Campos de almendros; a nuestra izquierda, encima del peñasco se ve un paño de muralla y la torre del castillo. Más adelante, una cantera de yeso. Inevitablemente hay que ver la plaza de Chodes, un conjunto urbanístico excepcional, declarado Bien de Interés Cultural. Continuamos por el viejo camino de Morata para entrar en la localidad por el puente de Capurnos, de un solo ojo  de unos 20 metros de luz.












Imposible ver el interior del palacio de los Condes de Argillo por más que la página web del ayuntamiento dé su teléfono para concertar la visita. 'Bien' por el ilustre ayuntamiento, todo sea por hacer visible nuestro patrimonio. Así que nos conformaremos con el exterior. Es un edificio con planta en forma de H, de estilo barroco construido siguiendo el ejemplo de los palacios italianos. En la parte superior, hay una galería de óculos y un llamativo alero sostenido por figuras de atlantes y cariátides. En las alas transversales están el ayuntamiento  y la iglesia parroquial.









Tres kilómetros nos separan de Villanueva de Jalón. Está situada sobre un escarpado promontorio a orillas del río, desde que fuera fundada en el siglo XIII como villa de señorío. Es el único pueblo abandonado de la cuenca del Jalón. A pesar de que contaban con luz eléctrica, una de las causas de la marcha de sus habitantes fue la falta de agua, pues había que acarrearla desde la fuente que estaba junto al río. La despoblación comenzó en la década de los años cincuenta del siglo pasado, aunque las dos últimas casas se cerraron en 1968. A partir de entonces, siguuió el expolio y la ruina.



La escuela estaba situada en la planta baja, quedando las dos plantas de arriba como vivienda de la maestra.












Interior de la iglesia de Nuestra Señora de la Huerta. La falta de tejado ha acelerado aún más su deterioro. A laderecha, la capilla de la Virgen de la Huerta, y a la izquierda, la capilla de San Silverio; al fondo, la pila bautismal y el vacío. Las bellas yeserías de las capillas, de lazos y estrellas mudéjares realizadas en el siglo XVII, están desapareciendo por la desidia y la humedad. Lo mismo sucede con la torre mudéjar, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es el elemento que más destaca, realizado en ladrillo con una decoración simple geométrica, típica del mudéjar.













El castillo se encuentra en la parte más alta sobre la roca. Es de origen musulmán. Apenas se conservan restos de un torreón y algunos muros de mampostería.





Vista desde el castillo. Se entiende su ubicación como excelente atalaya: la vega del Jalón, la carretera y la línea del  tren que pasa por debajo del mismo.








Fotos de Mariano, Hortensia y Josemari






martes, 22 de noviembre de 2016




Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes 

Torrollones de la Gabarda



Sábado, 19 de noviembre













Hay que tener cuidado cuando se toma el café de la mañana en una pastelería pensando que lo vas a 'gastar' en la andadica que sigue y más cuando desconoces que en la excursión va a primar lo artístico. Todo es hablar por no callar, porque siempre hay despistes y errores de estrategia que alargan el camino. Habrá que achacarlo al cambio de horario.















La cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, también conocida como la cartuja de los Monegros, fue la primera casa de la Orden de San Bruno establecida en Aragón. Fundada en 1507 por los Condes de Sástago en la antigua ermita de Nuestra Señora de las Fuentes, ampliada una década más tarde y reformada en el siglo XVII. Durante el siglo XVIII, ante las deficiencias que presentaban las instalaciones, se levanta un monasterio de nueva planta siguiendo los modelos de las cartujas zaragozanas de Aula Dei y la Inmaculada Concepción (la Cartuja Baja). Tras numerosos avatares, la Diputación de Huesca  la adquirió el pasado año, a fin de detener el progresivo estado de deterioro y garantizar su preservación. El monumento está protegido desde el 2002 como Bien de Interés Cultural.












El atractivo de este conjunto monástico son las pinturas murales de fray Manuel Bayeu y Subías, hermano lego de esta comunidad. La pérdida de muchas de ellas  hace difícil precisar la extensión de esta obra, que supera el millar de metros cuadrados. Los frescos retratan episodios evangélicos, santos, dogmas y diversas alegorías. Esta obra está considerada como una de las más relevantes muestras murales de siglo XVIII que existe en Aragón.







Autorretrato de fray Manuel Bayeu


Mira que es fácil encontrar el búnker de Lanaja, pues siempre hay alguien que se equivoca y no diré quién. Son errores de estrategia. Es una imponente estructura de hormigón armado que servía como  nido de ametralladoras y observatorio y que ha sido recuperado como vestigio de la Guerra Civil. Seguimos un recorrido entretenido con el coche: entradas, salidas y alguna parada orientativa para llegar a  la Gabarda. En esta zona monegrina nos encontramos un gran número de formaciones rocosas de arenisca con forma de torreón por los efectos de la erosión conocidas como torrollones.







El Arco










Bocadillo, postre y café. A la hora en punto, desde el parque de aventura, iniciamos la media vuelta, que no entera, a la Serreta de la Gabarda. Pasamos al lado de la formación rocosa en forma de arco, atajamos por una oquedad que atraviesa la roca, menos algún osado que pasó  por el tramo más expuesto, hasta llegar a una de las formaciones más singulares conocida como 'el Abuelo'.  Damos media vuelta para pasar al lado de los restos de la fortaleza islámica de la Gabarda. Llegamos al viejo olivar. Hay gente vareando y recogiendo las olivas.  M. dice que con un saco tendrían para todo el año, imagino que aderezado con el vino cosechero, tomillo, romero y albahaca, digo.

















El Abuelo


La tarde se está echando y a poca distancia se encuentra el asentamiento de Las Sillas o Las Cías. Las excavaciones han puesto al descubierto un vasto hábitat  que aporta datos sobre la vida cotidiana en la Marca Superior de al-Andalus, correspondiente a los siglos IX-XI. Desde aquí disfrutamos los intensos rojos del atardecer que se aleja. 












Acertamos  con el café de despedida al tomarlo en Grañén. Amplio local, amable camarero y buen café; además, M., innovador repostero, nos obsequió con un elaborado bizcocho. Los más cogieron número para la extraordinaria cesta de Navidad: crédulos del 0,009 % que buscan el premio. Y por qué no...



¡Suerte!


Fotos de Mariano, Pepe, Concha, Nines y Matilde





Video de la jornada. Producción: Paco